Radiodifusión, Cultura, Música y Libertad

Por Victor Heredia
En referencia a ciertas propuestas de la nueva Ley de Radiodifusión debo decir que es altamente relevante la posibilidad cierta de debatir y modificar reglamentaciones obsoletas que damnificaron tanto a los actores de los medios de comunicación como a quienes se debe informar.
No pude nunca comprender por qué razón una Ley nacida bajo el imperio de una dictadura, motivo por el cual era lógico deducir que adolecía como mínimo de manipulación ideológica, no podía ser removida y mejorada según la nueva visión de un estado democrático y pluralista.

En el área musical, que concretamente es lo que me compete, es loable pensar en la obligatoriedad de un porcentaje mínimo de presencia de nuestra música nacional en las emisoras, tanto privadas como estatales, pues los vaivenes del mercado y los intereses comerciales hicieron desaparecer prácticamente de la televisión abierta y las emisoras privadas a una gran parte de autores y compositores argentinos que fundaron con sus propuestas la maravillosa diversidad cultural que todavía existe, aunque subterráneamente, en nuestro país.

Los sueños de muchos artistas jóvenes y con verdadero talento se fueron derrumbando ante la falta de espacios abiertos para difundir sus propuestas, los artistas consagrados, por ser adultos, dejaron de pertenecer al "target" de determinadas emisoras y lentamente fueron apartados del gusto de las nuevas generaciones, a veces por diferencias ideológicas, otras por cuestiones de género, pero en general porque no existe ninguna protección legal para ese patrimonio esencial que indudablemente refleja parte del sentimiento popular, poniendo en su lugar otras expresiones que sin desmedro de sus calidades ocupan todo el panorama musical.

Me parece extraordinario que se debata sobre qué clase de medios queremos, pero ante todo sobre cual información y que clase de formación cultural brindaremos a las actuales y próximas generaciones de argentinos para que no haya duda alguna sobre determinados sucesos políticos y sociales que la justicia, parámetro inequívoco de la recuperación de nuestros derechos, juzgó y sentenció como aberrantes y que por demasiado tiempo fueron manipulados para retrasar su comprensión a nivel social.

Debo decir sin embargo que es necesario un gesto valiente y generoso de equidad para preservar justamente la diversidad ideológica que debe fortalecer al debate y también la conformación de una Nación que se precie de ser verdaderamente democrática y pluralista, pero que
hoy nos encuentra prácticamente inermes bajo reglamentaciones tendenciosas, que permiten la conformación de verdaderos monopolios mediáticos cuyo único fin es socavar la capacidad de análisis de nuestro pueblo al tergiversar, desinformar y hasta educar desde un sitial de injusto privilegio.

Por fin, intentar ubicar a nuestra música, parte importantísima de nuestra cultura nacional en el lugar que le corresponde es ayudar a construir un país más democrático e inteligente, pero sobre todo capaz de reconocerse desde su extraordinaria e imbatible diversidad.

Estoy convencido de que este proyecto y el debate social que seguramente despertará, servirá para el despegue definitivo de una Argentina a la cual queremos ver desarrollada desde la verdad y en la armonía que nuestro pueblo merece.

Rock: ¿era el de mi época?

Por Alfredo Rosso (rock.com.ar)

Como todas las preguntas, la que inquiere acerca de si el rock murió o no dice algo acerca de quien o quienes la formulan. Presupone -en principio- que el rock en algún momento vivió ya que nada puede morir si no ha vivido antes. Y creo suponer que no estamos hablando aquí de una mera existencia pasiva del rock, sino de una participación activa -desde el plano de la música y las letras- en el plano social.


Quienes plantean esta teoría, dependiendo de la generación a la que pertenecen, sitúan el apogeo del rock en diferentes momentos de su historia. Por darte unos ejemplos, tenemos:
1. Los defensores acérrimos del rock de los ‘50, para quienes las máximas figuras son Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Fats Domino y Chuck Berry, por citar algunos de los principales íconos. Ellos constituyen el grito primal del rock y su mayor momento de relevancia y rebeldía respecto de los cánones sociales aceptados en aquel momento. La hipótesis aquí esbozada es que todo lo que vino después (los autores del Brill Building, Beatles, Rolling Stones, etc.) es una desviación o un “ablandamiento” de aquel grito primal.


2. Los Sesentistas : La década del ‘60 -postulan- fue la época en que los jóvenes tuvieron (o creyeron tener) un mayor protagonismo en la sociedad. Abogaron por el amor libre, se opusieron a la guerra en Vietnam, plantearon la vida en comunidades autosuficientes, alejadas del consumo conspicuo de las grandes ciudades, etc. El rock, por lo tanto, se hizo eco de estas propuestas y reivindicaciones y, al mismo tiempo, tuvo una gran evolución desde el punto de vista formal (mejores instrumentos y equipos, mayor sofisticación en términos de composición y desarrollo poético, etc.). Coincide con el apogeo de los Beatles, la época más original de los Rolling Stones y la revolución progresiva que encararon, entre otros, Cream, Jimi Hendrix y todo el rock de la Costa Oeste. Es la época en que, además, nace el rock argentino.


Para los defensores a ultranza de esta postura, el rock, cuanto mucho dura hasta los primeros años ‘70 y el resto de la historia es, irremediablemente, cuesta abajo.


3. Los Progresivo-sinfónicos. : Defienden con pasión lo que ven como la evolución del rock en los años ‘70, su casamiento con el jazz y la música clásica. Son devotos de Yes, Emerson Lake & Palmer, Genesis, King Crimson, el Pink Floyd post-Barrett, etc. y les simpatiza la idea de que el rock sea “aceptado” por los personajes que dictaminan el curso de la cultura en la sociedad; que pueda acceder al Olimpo que ocupan, en la escala de Respetabilidad del Homo Erectus, la música aceptada sin cuestionamientos, o sea, la clásica: Bach, Beethoven, Mozart, etc.


4. Los fundamentalistas punk. Tienen algún punto de contacto con los de los ‘50. Quisieron volver el reloj a fojas cero. Sostenían que el rock se había apartado de sus fundamentos básicos y que habia “engordado” y se había “aburguesado” en los conservatorios y entre el hielo seco y las puestas en escena faraónicas del rock sinfónico. De allí la simpleza elemental de Sex Pistols, los primeros Clash, Damned, etc. El retorno al rock visceral y crudo, que cualquiera con un mínimo conocimiento podía tocar, era entonces la verdad, y lo anterior era “anacrónico”, “dinosáurico”, etc.


5. Los adalides del “presente continuo” de los ‘80. El punk rock se refinó, aparecieron los samplers y los teclados sofisticados y también una nueva generación que no defendía las utopías de sus hermanos mayores los hippies, ya que les importaba mucho más la estética del cuerpo perfecto, el “rush” inmediato de las drogas de diseño o la cocaína y el romance rápido y estéticamente bello. Defendían el new romantic, la música tecno y el casamiento del rock y el dance. Esta época, a veces denostada por los puristas, sobre todo los bolsones de cierta izquierda mutante, fue sin embargo rica en nuevas propuestas, ya que el rock dejó su desconfianza tradicional por otros géneros y abrazó el dance, el funk, los comienzos del hip-hop, etc. Los devotos de los ‘80 no despreciaban lo que había venido antes ni se comparaban, simplemente porque no tenían sentido de la historia o simplemente no les interesaba en absoluto.


6. Reciclaje 90s. Musicalmente, los ‘90 miran hacia atrás para recuperar el fragor de las guitarras y entonces el rock recupera el pop (y nace el Britpop de Oasis, Blur y Cía) y también de hard-rock (y nace el grunge de Nirvana). Gran explosión musical, fogoneada por una etapa (los 90) de relativa calma y prosperidad económica en el hemisferio Norte. El rock no tiene grandes mensajes nuevos para decir, pero lo que dice lo dice con elegancia y buenos estribillos.


7. La primera década del nuevo siglo. Como todas las primeras décadas de los siglos (y encima empezó un Milenio…) abundan los balances, la introspección filosófica, los cuestionamientos existenciales. Esto dentro de la gente que todavía camina los pasillos de la cultura en la era del masivo arracimamiento que propone la Multimedia.


El rock, bendito sea, después de todo, ha dejado que la Multimedia cope el palacio principal, y ha efectuado una retirada estratégica a las barracas, desde donde sigue creando y movilizando.


Aspectos saludables del rock del siglo XXI


a) La ausencia de una sensación de “deuda mesiánica”. Los analistas, periodistas, etc, -rara vez músicos ellos mismos- pretenden adjudicarle a los músicos de rock actuales una especie de “deuda moral”, una suerte de hipoteca artística que tienen que levantar adoptando actitudes o políticas que los “conecten” con sus hermanos mayores, los “prohombres” del idealizado rock del pasado. Los músicos actuales ¡benditos sean! les responden con un gigantesco dedo medio -el del FUCK YOU!!- y siguen haciendo música y escribiendo letras, que son relevantes para su momento, su lugar y sus vidas. Te están tirando un mensaje claro: “yo no te debo nada”.


b) Variedad, cantidad, calidad. ¿Hay un rock “cortesano” y fácilmente asimilable por la
Multimedia, porque tiene poco de urticante y mucho de ayudar a vender productos, desde celulares hasta cerveza? Sin duda. Pero hay un rock diferente, que se fusiona con música étnica de diversas geografías, con jazz, con soul, con electrónica, con (¡horror de horrores, santigüémonos!!) con cumbia villera, con lo que sea; y saca nuevas cepas calientes, adrenalínicas, testosterónicas y prolactínicas. ¿Dónde está?

Explotando en clubes, barrios, plazas, agujeros negros de la noche, fogones, montañas, festivales. ¿Por qué no lo vemos los “críticos”, generalmente? Bueno, porque esperamos que salga en una pantalla de TV, que surja del parlante de una radio cortesana, que nos llegue en bandeja a nuestros hogares urbanos, donde elaboramos teorías ante nuestras pantallas y las subimos a nuestros blogs. El arte de hoy exige militancia y el rock que quema en el 2008 no es la excepción. Hay que salir a buscarlo a las 3 de la mañana al Salón Pueyrredón o chupar frío en una plaza de La Matanza o meterse en un boliche del centro un día de semana. La mayoría de los críticos estamos demasiado “gordos” o complacidos con nuestra visión apocalíptica como para ver la nueva vida que pasa al lado nuestro mientras meneamos la cabeza y decimos “rock era el de mi época”.

Un par de datos finales y una conclusión.

La idea de que “el rock ha muerto” me recuerda la liturgia religiosa según la cual nada nunca se va a equiparar al Jardín del Edén, que existía en un Principio Primoroso, y del cual fuimos expulsados por probar la Fruta Prohibida. Según esa liturgia, vía pecado original, nunca lograremos redimirnos del todo en el presente y siempre el nuestro será un Paraíso Perdido.
Siempre estaremos cayendo de un Pasado de Gloria que fue mejor que este presente.
Ese supuesto fulgor enorme y mítico nos ciega para ver la luz que está ante nosotros en el Hoy, en el presente, en lo único con lo que podemos contar, porque el pasado ya fue y el futuro no se sabe.

Yo no quiero ser esclavo de esa resignación, que anula, que paraliza. Parafraseando a Spinetta, un artista de ayer y de hoy, aunque me fuercen nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor.

¡MAÑANA ES MEJOR!

Por Alfredo Rosso - Publicado en Rock.com.ar

BASTA DE PAGAR PARA TOCAR. ¿POR DÓNDE EMPEZAMOS?

Las bandas de lo que denominamos “under” estamos asistiendo a un proceso de concientización sobre lo que significa nuestra actividad. El hecho de plantarse y decir “basta, no pagamos más para tocar”, no es un capricho ni una decisión infundamentada de una junta de chicos locos que se quieren hacer los músicos.

El primer error de todo esto reside, justamente, en la definición de lo que llamamos under.
Ser “del under” o ser “una banda under” no significa (o no tendría porque significar) baja calidad o no-profesionalismo. Under es alternativo, independiente, fuera del circuito, no malo.
Una banda under es muy difícil que sea mala. El que existan bandas que, escudándose en el circuito alternativo, sean realmente malas no significa que lo sean músicos del under o mismo que estas bandas sean músicos del under. Subirse a un escenario o tocar una guitarra y tener una “bandita de amigos” no significa ser músico.
Ser músico es, antes que nada una profesión, y por tanto, significa dedicación, esmero y rigor profesional. Una banda que cumpla con estos requisitos es muy difícil que suene mal.
Lógicamente que siempre habrá matices, habrá algunos mejores que otros, más originales, más talentosos, más virtuosos y demás etcéteras que harán que una sobresalga entre el montón, pero será dificultoso que una de estas bandas sea para decirle “que se bajen del escenario”.

Va a haber, como en todo, los que recién empiezan, con sus errores y sus aciertos, los que tienen mayor experiencia y los consagrados dentro del circuito. Pero a todos los une la misma dedicación, esmero y pasión por lo que hacen.

Ensayar tres veces por semana, practicar todos los días, estudiar (y en muchos, en músicos de carrera, con rigor universitario), resignar bienes materiales y romperse el lomo laburando para tener un instrumento de calidad son cosas que hacen y caracterizan a las bandas del under. Además, cuando vamos a una casa de música no hay precios especiales del under, ahí sí somos todos iguales y bien sabido es que un instrumento decente para poder tocar no baja de los $ 2.000 (ni que hablar de querer comprarte tu propio sonido, toda una utopía para una banda que da sus primeros pasos).

Y por otro lado, el pretender sonar en un ensayo como un disco es muy propio del músico del under y ese esmero y esa exigencia y ese rigor profesional que se auto imponen los músicos es lo que habilita a poder decir que una banda del under es muy difícil que suene mal.

Y ahí reside la primera diferencia y el primer error en el concepto de under. No todo es under. Por nuestro propio bien y para darle valor a lo que hacemos es que tenemos que empezar a dejar clara esta diferencia. Under no es no-profesional, amateur y malo. Under es alternativo.

Mal que nos pese, un grupo de pibes que con dos ensayos y todos covers se sube a un escenario para que los aplaudan los amigos no son under. Pero bajo esa denominación nos meten a todos en la misma bolsa y ahí empiezan las avivadas.

Las avivadas de un tipo que te quiere cobrar para tocar. Y que cada día quiere cobrar más. Empezó siendo un porcentaje de las entradas (algo que pueden hasta aceptarse), después $50, $100 y hoy cualquier bar se da el lujo de alquilarte un escenario de 2x2 a $400 cuando ni siquiera tienen una habilitación o medidas de seguridad mínimas.

Y en este punto también es necesario hacer una aclaración, cuando estamos en los días previos a que comience el juicio oral por la tragedia de Cromagnón. Aquel que quiera lucrar con el negocio de la noche y del rock, debe hacerse responsable de los perjuicios que ello pueda ocasionarle.

Para hacer honor a la verdad debemos decir que, en las condiciones en las que una banda toca hoy, cualquier cosa que nos pase, hablando lisa y llanamente, “estamos todos hasta las manos”, como le paso a Callejeros, que, nos guste o no aceptarlo, fueron coproductores del show como lo somos todos bajo del tipo de “pseudo-contrato” en el que se realizan las fechas del under hoy día.

Por eso es que es necesario que nos agrupemos y nos defendamos, no solo para dejar de pagar para tocar, sino para protegernos de cosas como estas, que te cagan de una y para siempre la vida y que, como paso en Cromagnón puede pasar en cualquier bar de mala muerte, ya que ninguno cumple con las medidas necesarias de seguridad.

Tenemos que fortalecer instituciones como la UMI, que más allá de las críticas, fundamentadas o no, es una herramienta para que los músicos (grandes, chicos, con o sin experiencia) todos juntos, tengamos más fuerza para exigir cosas que mejoren las perspectivas de nuestra actividad.

Por que también mejorando las condiciones del circuito va a mejorar la calidad, porque cuantos más músicos puedan dedicarse íntegramente a su actividad, la música, mejor será el nivel de nuestra música que, lamentablemente, últimamente deja mucho que desear.

Empecemos por ahí, dejando bien en claro que under no es berreta.

Under es alternativo pero no boludo.

De Monos
demonos@live.com.ar
http://somosdemonos.blogspot.com

REGALAR MI VOZ

Nervios. Como en toda primera vez. Los momentos previos al debut parecían ser minutos interminables de tensa espera.Pero la contractura muscular que genera la espera se descarga al momento de pisar el escenario.

23.40. Bastante Evidente termina su último tema… la música queda de fondo y se encienden las luces, era el momento de que De Monos suba a armar.

Cuando faltaban diez minutos para la medianoche empezó el tan ansiado primer show.

“Cenizas” tronó en la noche del Ñuqué Cuyén, con la intensidad del sonido en vivo, eso que algunos llaman poder.

El tema que siguió fue “Cuento”, una balada rockera con destellos de Floyd entre algunos de sus acordes; música para volar…Dos temas habían pasado, pero ¿los nervios del debut habían pasado? Puede ser.
Tercer tema de la noche y primer cover. La canción elegida es de esas que los locutores en la radio califican como clásico. Kurt Cobain y su Nirvana hicieron eco en el recuerdo de la noche de Ramos Mejía juntó al tema “About a Girl”, éxito de la banda norteamericana durante los ’90.

“Regalar mi voz”, rezan los primeros párrafos de “Una Guarida” que ocupa el cuarto lugar en la grilla de la noche, un tema de melancolía y notas oscuras.

Promediando el show ya se va delineando el particular estilo de la banda que, parafraseando a uno de los espectadores, podría llamarse “el día que Floyd conoció a Los Redondos”. Tonos menores para volar más allá de donde se voló antes.

El tema más aplaudido; “Copas Mezcladas”. 5º lugar en la lista, primero en el gusto del público. Acordes disonantes y una elaboración compleja de llanuras, mesetas y montañas a recorrer en los escasos cinco minutos que dura la canción.

La línea se respeta y llega “Vaivenes”, que como su nombre lo indica es un ir y venir entre lo imaginario y lo real, el sonido sucio y distorsionado de una guitarra eléctrica y los poseedores destellos surrealistas de las vibraciones de los teclados, dan matices a un tema cambiante y candente.

El oeste está presente en la noche de De Monos y Bastante Evidente, y por ello, el segundo cover de la noche pertenece a una de las bandas insignia del poniente bonaerense.

“Tormenta en Júpiter” de Las Pelotas suena desde el escenario y aturde los recovecos del Ñuqué Cuyén.
“Basta” significa el fin de los temas de De Monos por esta noche, canción que presenta la simpleza de lo no simple, un comienzo del fin, un basta de todo y a empezar de nuevo.

Un resumen quizá del espíritu que mueve a la banda y desea generar en su gente.

Y la noche tenía que terminar con el Rey. Aquel desde su foto, quizá poco visible, que colgaba de la batería iluminó con su magia todo el show.Quién más si no él, el rey de la guitarra.

El padre del Rock. Norberto “El Carpo” Napolitano”. Pappo. Qué más hace falta decir. Si bien su influencia musical no brilla con nitidez propia dentro de la ética monera, su presencia espiritual siempre estuvo.
Pappo es el ejemplo de todo joven que alguna vez quiere intentar hacer esto tan hermoso que llamamos Rock. “Llegará la Paz” y “Macadam 3, 2, 1” coronaron la noche del Ñuqué Cuyén.

Pasó el primer show de De Monos.
El balance es más que positivo. Y lo que viene promete ser aún mejor.
A preparar las mentes.
De Monos - Sábado 2 de Agosto de 2008 - Teatro Ñuqué Cuyén

Basta de pagar para tocar

MIERCOLES 16 DE JULIO, A LAS 19 HS, TODOS AL OBELISCO

Convocatoria a músicos

Solicitamos a todos los músicos under que nos acompañen en esta movida, y a los músicos no tan under o consagrados que se acerquen también a apoyarnos en esta solicitada. A lo medios y al público en general que gusta de disfrutar el arte que nosotros hacemos. 

CARTA ABIERTA Y EXPLICACIÓN:

Qué tal, soy un músico under más de los miles y miles que hay solo en Capital Federal pero también en el resto de este país tan rico y variado culturalmente en cuanto a creatividad musical se refiere.

¿Por qué, y sobre todo en Capital Federal, una banda tiene que pagar para tocar? Es como pagar para trabajar ¿uno paga para trabajar?.

Entonces, no paguemos para tocar.

Me parece perfecta la decisión que tomaron en La Plata y tenemos que hacer lo mismo en Capital Federal.

Existen pequeños bares en donde solo entran 80 o 100 personas, gracias a los músicos.
Con solo venderles dos cervezas a cada invitado de la banda, ese local ya ha ganado 1500 pesos, sólo por citar un ejemplo, porque en algunos lugares es muchísimo
más. Antes en algunos lugares quedabas hecho, después empezaron a pedir 200 pesos, despues 350 y ahora cualquier bar se da el lujo de decir que COBRA entre 500 y 1000 pesos a una banda cuando además tal vez esa misma noche tocan otras 2 bandas y no termina ahí porque después empiezan con que... de las entradas el musico se queda con tanto y el bar con esto, que la barra es mía, etc, etc..

Es muy simple, si el músico no toca, no hay cajita de 1500 pesos de ventas de tragos. Si no tocamos, no cobran. Si no tocamos no venden. Y tienen que cerrar. Y no queremos que los bares cierren.

En rigor de verdad, para tocar en vivo, nosotros tendríamos que cobrar. Porque estamos trabajando:

-Alquilamos salas de ensayo
-Pagamos sonidistas
-Pagamos fletes

Y está perfecto que paguemos todo eso, porque son nuestros gastos. Gastos que tenemos que cubrir TOCANDO y no PAGANDO.

Cuando edité mi primer CD, la distribuidora me dijo 'No creas que vas a ganar dinero con la venta de discos, una banda para ganar dinero tiene que tocar en vivo' Y eso lamentablemente hoy es una utopía.

Conversando con Gonzalito Calderoni, el baterista de Bemol, la verdad es que las bandas que salen en la televisión, son bandas que ya llegaron, y que ya están y muchas de ellas no tuvieron que pasar por lo que estamos pasando nosotros.

Una banda necesita público. Nadie pinta un cuadro para que verlo uno, las obras de arte se hacen para compartirlas con los demás. Las bandas necesitamos lugares donde mostrar nuestro arte. En algunos casos, solicitando permisos, podemos hacerlo en la vía publica, pero eso conlleva dificultades muy grandes, ya que vulneramos muchas veces el libre transito de los peatones y su libertad de no escucharnos si no quieren escucharnos, ni hablar de inseguridad y el peligro de robo de equipos, o tambien que se estropeen si llueve, etc. Entonces necesitamos de los locales. Pero la verdad es que los locales se benefician con nosotros también nos necesitan, ya que muchos bares no tendrían clientela si no fuera por las bandas que tocan.

Es insólito que bandas under esten cobrando hasta 20 pesos la entrada, y es que a esto nos han llevado los altos precios de alquiler. Esas bandas están perdiendo público y los locales están perdiendo clientelea y todavía no se han dado cuenta.

Por lo tanto, si existiese una ley que prohibiera a los locales cobrar lo que estan cobrando a las bandas, los mismos locales se beneficiarían porque las bandas podríamos cobrar menos la entrada y concurriría más publico (clientes para el local).

Lo ideal sería que los locales no cobren a las bandas. Pero estamos dispuestos a negociar. Hasta $50 pesos sería razonable. Porque al precio del alquiler, los musicos muchas veces tenemos que sumarle el del sonido, que en muchos bares no hay y el del trasporte de los cuerpos de la bateria que en casi ningun bar hay una armada.

SI SOLO LAS BANDAS QUE TIENEN DINERO (Y MUCHO) PARA PODER ALQUILAR UN LOCAL SON LAS QUE PUEDEN TOCAR EN VIVO, SE NOS ESTÁ VULNERANDO EL DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por eso, el miércoles 16 de Julio a las 19 hs te convocamos a que te unas a nosotros en una manifestación PACÍFICA y SIN CORTE DE CALLE, en la plaza del obelisco para dar a conocer nuestra voz a la prensa.

CAMINANDO

Más allá de la curva del camino, tal vez haya un pozo o tal vez un castillo…

O tal vez solo continúe el camino.
No lo sé ni lo pregunto.
Mientras voy por el camino que hay antes de la curva, solo miro el camino que hay antes de la curva…

De nada me habría de servir el mirar a otro lado, o hacia lo que no veo.Impórtenos nada más que el lugar donde estamos…

Hay belleza suficiente en estar aquí y no en otra parte.
Quienes se preocupan por lo que hay más allá de la curva del camino, ahí tienen el camino que es suyo.
Si ahí hemos de llegar, al llegar lo sabremos…Por ahora tan sólo sabemos que ahí es donde no estamos…

Aquí no hay más camino que el de antes de la curva, y antes de la curva…El camino que hay no tiene ninguna curva.


Cuanto tiempo perdimos mirando más allá de la curva del camino…

Hoy tan solo lo transitamos; difícil, duro, pero adictivo…

Nadie nos asegura el éxito o el fracaso…

Qué más da, si solo al llegar lo sabremos…

En un mundo que gira, vertiginoso y desquiciado, tan solo este refugio asegura mantenerse todavía en el camino…

Fábrica de música

“La tesis sociológica de que la diferenciación técnica y social y el extremado espacialismo han dado lugar a un caos cultural, se ve cotidianamente desmentido por los hechos. La civilización actual concede a todo un aire de semejaza.

Así comienza una de las más brillantes reflexiones sobre el sistema de la industria cultural*… se sigue leyendo:

“La unidad visible de macrocosmo y microcosmo ilustra a los hombres sobre el esquema de su civilización: la falsa identidad de universal y particular. Cada civilización de masas es idéntica y su esqueleto –la armadura conceptual fabricada por el sistema- comienza a delinearse. (…) Quienes tienen intereses en ella gustan explicar la industria cultural en términos tecnológicos. La participación en tal industria de millones de personas impondría métodos de reproducción que a su vez conducen inevitablemente a que, en innumerables lugares, necesidades iguales sean satisfechas por productos estándar.

Iguales necesidades y productos estándar…

* INDUSTRIA CULTURAL - Término que se refiere a los modelos de producción de bienes culturales masivos como el cine, la radio, la música y la televisión.

¿Necesidades iguales?


El mercado –y la industria- musical en Argentina asistió, desde principios de los ’90, a un proceso que propicio su homogenización, mecanización y estandarización, además, claro esta, de la concentración de la propiedad de los grandes medios de producción –y reproducción- de industria cultural (musical, en este caso) en las manos de unos pocos; de muy pocos.

Ahora, si la tecnología y el enorme avance de los medios masivos de comunicación (Internet, Televisión Digital y demases) han tenido en estos últimos 25 años el desarrollo más impresionante que jamás se ha visto, ¿por qué estas técnicas incidieron en detrimento de la heterogeneidad de los productos culturales?

“Por el momento, la técnica de la industria cultural solo ha llegado a la igualación y a la producción en serie, sacrificando aquello por lo cual la lógica de la obra se distinguía de la del sistema social. Pero ello no es causa de una ley de desarrollo de la técnica en cuanto tal, sino de su función en la economía actual (…) A ello debe agregarse el acuerdo o por lo menos la común determinación de los dirigentes ejecutivos de no producir o admitir nada que no se asemeje a sus propias mesas, a su concepto de consumidores y, sobre todo a ellos mismos”.

Los grandes grupos económicos son los que hoy manejan la producción –e, insistimos, la reproducción- de los productos de la industria cultural.

“La atrofia de la imaginación y de la espontaneidad del consumidor cultural contemporáneo no tiene necesidad de ser manejada según mecanismos psicológicos. Los productos mismos de la industria cultural paralizan tales facultades mediante su constitución objetiva (…) Y todos los agentes de la industria cultural velan para que el proceso de la reproducción simple del espíritu no conduzca en modo alguno a una reproducción enriquecida”.

Parece un reclamo generalizado el de la banalización del rock; el circuito de primera línea de lo que hoy se llama “Rock Nacional” se ve infestado de bandas insulsas que lejos están del nivel de los músicos de antaño y de no tanto. Divididos y La Renga podrían considerarse los últimos baluartes del género que aún se mantienen en escena.

Pero el problema no es que no existan bandas buenas o público para esas bandas, sino que existe todo un sistema que atenta contra la irrupción de esas bandas, constituido esencialmente desde la necesidad de mantener un estándar de nivel que no derrumbe el imperio y la imagen de personajes comerciales inventados por la industria discográfica de los últimos diez años.

Y aquí se responde a la pregunta inicial, necesidades igualmente creadas, gustos igualmente moldeados y creados; creencia de que el público consume estándares pormenorizados de calidad porque no es apto para consumir más es hora de romper los esquemas. Grave error.

Es hora de romper los esquemas…

A abrir las mentes para lo que se viene…



Somos De Monos

Somos parte de una generación, la de los veinte y tanto, que todavía piensa que se puede salvar este vacío cultural, que se puede luchar contra la imposición de modelos y estereotipos.

No somos los únicos, ni los primeros, ni los mejores ni los peores… simplemente somos parte de un nuevo movimiento, en que hay muchas bandas… que, más allá de estilos, géneros o lo que sea, no queremos más ídolos inventados y disco-rockers

Existe –y gracias que existe- una gran cantidad de jóvenes con nuestro mismo pensamiento, hartos de las imposiciones pormenorizadas a las que nos someten; y esos mismos jóvenes son los que quieren –y queremos- recuperar la esencia de nuestra música; eso que algunos han llamado ese espíritu setentista que vuelve hoy.

El rock fue, es y será sinónimo de ideas, lucha y renuncia a los estándares de la vida preestablecida… ideales cuasi utópicos, pero motivadores al fin.

Esa es nuestra propuesta… ir a ver que hay más allá de la curva del camino…

Y este es el espacio que abrimos para tratar de empezar a pensar nuestra propia música y como podemos, entre todos, luchar para mejorarla.


DE MONOS
demonos@live.com.ar
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